En ese momento, se acercó una chica nueva, que parecía un poco perdida. Natalia y Dulce intercambiaron una mirada curiosa.

Mientras Natalia, Dulce y Valentina caminaban juntas hacia el salón de clases, no sabían que ese nuevo ciclo escolar traería consigo cambios, retos y emociones inesperadas que transformarían sus vidas.

—¡Es genial! Te ayudaré a encontrar tu salón. ¿Cuál es tu grado y grupo? —se ofreció Natalia.

—De la ciudad de México. Mi papá consiguió un trabajo aquí y... —explicó Valentina.